El reloj volvió a correr y el temblor se detuvo mientras el auto retomaba la marcha por esa oscura calle, como si nada hubiese pasado ninguno de sus ocupantes se percato del cambio. Nos movíamos arriba de una coupe chevy modelo 70 color negro, con un musculoso motor bajo el capot pero con algunos detalles de pintura. Llegamos a la plaza y Carlos me dijo que me prepara para lo que estábamos por. Luego de que sus labios terminaran de pronunciar esas palabras los colores se tornaron en escalas de grises, los colores desaparecieron y la noche se volvió día. La plaza esta llena de gente que corría en todas direcciones, la policía montada reprimía con palos y patadas, mientras que oficiales vestidos de civil arrastraban a la gente de los pelos. La gente se renovaba sobre la plaza pues las calles aledañas los trasladaban como los brazos de un enorme río aumentando su caudal minuto a minuto. Carlos me tomo de la mano y comenzamos a caminar alrededor de la plaza, cuando levante mi viste me di cuenta de que mi estatura había disminuido y mi ropa había cambiado, era claramente un niño de 10 años. Continuamos caminando y las escenas de sangre y lágrima pasaban una tras otra como diapositivas, hombres y mujeres peleando y gritando, bombas, palos y fuego. Estaba siendo testigo de un hecho histórico, era el 20 de Diciembre del año 2001, por ese entonces corría una crisis financiera generada por la restricción a la extracción de dinero en efectivo de plazos fijos, cuentas corrientes y cajas de ahorro denominada Corralito, que causaron la renuncia a la presidencia de Fernando de la Rúa, y llevaron a una situación de acefalía presidencial. La mayor parte de los participantes de dichas protestas fueron autoconvocados, que no respondían a partidos políticos o movimientos sociales concretos. Su lema popular fue: "¡Qué se vayan todos!". En los hechos murieron 39 personas por las fuerzas policiales y de seguridad, incluyendo 9 menores de 18 años. Continuamos caminando y retomamos por Avenida de Mayo a pocas cuadras estaba el auto, los colores volvieron a la normalidad, el día se volvió noche y mi cuerpo retomo su forma normal.